domingo, 19 de enero de 2014

CONSEJO NÚMERO 92


La vida, Baby, no es un pasillo recto y fácil por el que paseamos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasajes en el que intentamos buscar nuestro camino, perdidos y confundidos, una y otra vez atrapados en un callejón sin salida. Pero si igualmente seguimos adelante, con un poco de suerte, siempre existe la posibilidad de que se nos abra alguna puerta que aunque tal vez no sea la que queríamos, al final incluso puede ser buena para nosotros. Y con esta idea tenemos que procurar llevar programado el “chip”….





 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

CONSEJO NÚMERO 91



Aunque aparte las tonterías de Ashton Kutcher, simplemente uno de los mejores discursos sobre la vida que se han oído por ahí, Baby. En fin, Baby, otra de las razones para que te programes el chip.


 



 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

CONSEJO NÚMERO 90



En la vida, Baby, hay que saber a quien sonreírle y a quien llorarle, pues no todo el mundo merece ambas cosas. Y en este sentido hay que llevar bien programado el chip. 







 

martes, 20 de agosto de 2013

CONSEJO NÚMERO 89





Una propuesta de vida que me encontré por internet, Baby, por si en este sentido también deseas programar tu chip.



 

miércoles, 14 de agosto de 2013

CONSEJO NÚMERO 88


En la vida, Baby, no puedes dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. ¿Ayer?...¡Eso hace tiempo!...¿Mañana?...No nos es permitido saber..., porque mañana puede ser muy tarde, para, por ejemplo, decirle a alguien que le amas, para decirle que le perdonas, para decirle que le disculpas, para decirle que quieres intentar nuevamente...Mañana puede ser muy tarde, Baby, para pedir perdón, para poder decir: ¡Discúlpame, el error fue mío...!

Tu amor, Baby, mañana, puede ser inútil; tu perdón, Baby, mañana, puede no ser preciso. Tu regreso, Baby, mañana, puede que no sea esperado. Tu carta, Baby, mañana, puede no ser leída. Tu cariño, Baby, mañana, puede no ser más necesario. Tu abrazo, Baby, mañana, puede no encontrar tus brazos..., porque ya están en los de otro.

Porque mañana puede ser muy, muy tarde, Baby. No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! , ¡te echo de menos!, ¡Perdóname!, ¡discúlpame! , ¡esta flor es para ti!, ¡te encuentras muy guapa!

No dejes para mañana, Baby: tu sonrisa, tu abrazo, tu cariño, tu trabajo, tu sueño, tu ayuda, tus objetivos, tus planes, tus ilusiones,...

No dejes para mañana para preguntar. Baby: ¿puedo ayudarte?, ¿por qué estás triste?, ¿qué te pasa?,….¡oye!...ven aquí, vamos conversar. No dejes para mañana el tener que preguntar: ¿dónde está tu sonrisa?, ¿aún me das la oportunidad?, ¿por qué no empezamos nuevamente?. No dejes para mañana para decirle a esa persona que la quieres: estoy contigo., ¿sabes que puedes contar conmigo?, ¿dónde están tus sueños?, ¿qué debo de hacer para hacerte feliz?

Recuerda, Baby: ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde!. ¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!, ¡Intenta una vez más!. ¡Solamente el "hoy" es definitivo!, sobretodo si lo que quieres encontrar es el amor, ya que el amor es lo más importante, y es esa cosa por la que la vida merece la pena, Baby. ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde!, por eso no se puede dejar para mañana lo que se puede hacer hoy, y en este sentido tienes que saber programarte tu propio chip.







 

CONSEJO NÚMERO 87



La vida es corta, Baby. Usa la oportunidad presente para celebrar todo lo posible que puedas en vivir lo mejor posible. Puede que estés en este mundo uno, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, setenta años más, o los que sean. No puedes confiar en que serás capaz de arreglar y transformar el mundo, pero puedes confiar en que aún todos los días puedes disfrutar del mundo en el que te ha tocado vivir cada día, sin dejar para mañana lo que puedes disfrutar hoy, y en ese sentido tienes que tener programado el chip. 







 

martes, 30 de julio de 2013

CONSEJO NÚMERO 86




En la vida, Baby, a veces te haces invisible ante la gente, y a veces pasas desapercibido, y todo ello sucede porque eres lo que proyectas. Gran parte del comportamiento de los demás no depende de ellos, sino de ti: el respeto, la admiración, el cariño, no van con tu ropa, ni con tu cochazo, ni con tu físico, ni con tu pelo. Hay apariencias que engañan, y la sabiduría consiste en ser mejor cada día, preparar tu persona tanto para el interior como para el exterior. Ser educado, respetuoso, amable, no se compra ni se retoca, se nace o no se nace, mejor dicho se tiene interés y voluntad en aprender, o no se tiene y uno se conforma o permanece pasivo. No serás admirable ante los ojos de quien te mira, si te miras tú y te crees superior. La envidia está ahí, e igualmente seas bueno o malo, mejor o peor, intentarán criticarte o derribarte. Pero recuerda que “lo cortés no quita lo valiente”, y que el mundo está sobradamente contaminado de tantos ombligos que se creen el centro del mismo. Y en este sentido también tienes que saber tener programado el “chip”.