jueves, 3 de septiembre de 2015

CONSEJO NÚMERO 98

 

En la vida, Baby, lo más triste no es despedirse, sino no saber hacia donde ir.... Y lo más triste no es despedir al que se va sino no saber dónde y para qué te quedas.


Si toda la vida es un camino, y si toda la vida es un búsqueda, acéptalo aunque te duela, porque toda la vida es una despedida. Y solo aprendiste a vivir cuando aprendiste a despedirte.



Y no habrás aprendido a caminar en libertad, buscando lo no alcanzado, mientras no te hayas despedido de lo andado y lo logrado.



Despedirse es condición de todo lo que se mueve en el tiempo.



¿Cómo estarías viviendo hoy sin haberte despedido del ayer? ¿Como quisieras vivir tu mañana, sin despedirte de tu hoy?



Pero presta atención, Baby, que No es lo Mismo Dejar que Despedirse. Todos Vamos Dejando, pero No Todos Nos Despedimos. Los animales se dejan, se separan. Las personas pueden hacer algo más que los robots programados... despedirse. Porque lo dejado sin despedida, puede estar ausente o alejado en el espacio, pero sigue adherido al corazón, quitándote la libertad que necesitas para vivir tu presente.



Tu primer alejamiento sucedió cuando naciste; es lo primero que perdiste o dejaste, el seno de tu madre, cuando todavía no estabas capacitado para despedirte. Por eso dicen por ahí que mientras no te hayas despedido, guardas en lo profundo una secreta nostalgia y un oculto deseo por regresar.



Y el camino de la vida así comenzado, con una perdida y una despedida se hace un largo peregrinar con llegadas y partidas. Si, eso es Crecer. Hermoso Desafío el de Acercarte a la Madurez y la Plenitud de Ser tu Mismo.



Pero crecer es doloroso, Baby, como lo fue tu nacimiento. Por eso cuantas personas se detienen y no quieren crecer, porque les cuesta despedirse. Dejar de ser el niño protegido, para entrar en las aguas turbulentas de la adolescencia conflictiva. Duele dejar la adolescencia descomprometida, para asumir la juventud con exigencias y responsabilidades. Duele aceptar la madurez adulta, renunciando a la juventud eterna. Duele envejecer sintiendo que se acerca el momento de lo último, para celebrar festivamente el encuentro final.


La despedida que no cerraste con una buena despedida, es como una herida abierta, que sangra cada vez que la golpeas con una nueva pérdida. Deja un hueco de ausencia, que buscarás llenar sin darte cuenta, y que te hará llorar con desmesura toda nueva despedida.


Los consultorios psicológicos, en los humanos son salas de auxilio y talleres de reparación, puestos a la vera del camino para que sean socorridos los que no pueden continuar su marcha, por el peso de las despedidas inconclusas.



La libertad y la valentía que no tienes para despedirte de todo lo dejado y lo perdido, son la libertad y la fuerza que te faltan para seguir andando. Despídete de tus Padres, y cuídate de ti mismo, haciéndote responsable de tu vida. Despídete de los hijos que ya no te necesitan, y déjalos ser libres.


Despídete de lo bueno que viviste, sin apegarte al tiempo que pasó, por temor del presente y el futuro. Despídete del mal que cometiste, sin atarte por culpas y reproches perdonándote a ti mismo. Despídete de los que muriéndose partieron. Para que dejes de esperar su regreso, y camines tu camino en la esperanza de encontrarte Tú con Ellos....



Despídete... Deja correr el río de la vida, llevándose las aguas que estás viendo para que tengan lugar ante tus ojos las aguas que no viste todavía, y que ya están viniendo... Y en ese sentido de la vida tienes que programar tu chip hasta que se quede completamente oxidado y ya no funcione.









 

sábado, 22 de marzo de 2014

CONSEJO Nº 97



La vida es demasiado corta, Baby. Sonríele a quien llora, ignora a quien te critica y sé feliz con quien te importa..., y de esa manera no se te oxidará el chip.





 

domingo, 9 de marzo de 2014

CONSEJO Nº 96



En la vida, Baby, la sangre te hace pariente pero es la lealtad es lo que de verdad te hace familia. Y en este sentido tienes que mirar de que no se te desprograme el “chip”.






 

viernes, 7 de marzo de 2014

CONSEJO NÚMERO 95



En la vida, Baby, no se puede dar lo que no se tiene. Quien no puede ser feliz, no puede dar felicidad, quien no está cómodo en la vida, no puede hacer que otros se sientan bien. Por eso hay personas que contagian su felicidad, así como personas que siempre tienen quejas y dejan tras de si un largo rastro de amargura.


No se puede dar lo que no se tiene, Baby.  ¡No se puede dar lo que no se tiene!

Cuando se piensa en esta frase, de inmediato pensamos en las cosas materiales que cada cual posee, pero esta reflexión no va de eso, es de aquellas personas que viven siempre en forma triste y maldiciendo su "mala suerte", porque según ellos todo les sale mal. Personas que siempre desean cosas que no están a su alcance, cosas que otros tienen. Personas que cuando algo tienen no saben apreciarlo y sólo piensan que debieran tener más.

Todo sería diferente, Baby, si esas personas pensaran por unos minutos que la felicidad y el gozo que se puede obtener en la vida, nos las brindan las cosas sencillas, cosas que siempre están a nuestro alcance, como un amanecer, disfrutar de mirar una flor, de ver reír a los niños o simplemente agradecer lo que la vida no ha dado.

Esa clases de personas, Baby, por más que les muestres estas cosas no sentirán nada, no tendrán alegría, y no lograrás hacerles sonreír con aquellas cosas que tú disfrutas. Puedes disfrutar de esas cosas porque estás lleno de amor, de ilusiones, de esperanza, te sientes contento por dentro y eso es hace que seas una persona completa. -Si tienes amor en tu corazón, puedes dar amor- Y eso sí que es valioso, Baby, aunque muchos no lo saben por tener mal programado el “chip”.

Hay quien pensará que si una persona es feliz, es que no tiene problemas. Pero no es así, Baby, claro que tiene problemas, sólo que sabe sobrellevarlos y aunque muchas veces el dolor golpee fuerte en su corazón, por ser una persona llena y plena nada logra anular su felicidad, ni su serenidad para ver la vida. Toma todo lo malo como experiencias y sabe salir adelante aun y a pesar de estos problemas cotidianos que la vida nos da cada día. Cuestión de saber tener debidamente programado el “chip”, Baby.

Lograr la felicidad interior sucede cuando todo tu ser está en completa armonía con todo lo que eres o haces; y mientras más bendiciones repartas hacia el mundo, más grande se hace dentro de ti esa generosidad a modo que puedes repartirlo a manos llenas. Eso te convierte en una persona bien encaminada, alguien que sabe lo que quiere, que conoce sus metas y hacia hasta donde llegar. Ser así te convierte en una de esas personas a las que todos se le acercan, pues son como un imán a la cual todo se le pega, lo bueno y lo malo… Pero sabes salir airoso, pues te has construido firme y sólido.

Existe ese tipo de personas que no pueden dar porque no tienen nada bueno en su corazón, son pobres de espíritu, no hay alegrías ni bendiciones dentro de ellas; es como un campo árido donde nunca se podrá sembrar, son personas nocivas que viven el cada día amargándose y deseando todo pero no queriendo dar nada. Desgraciadamente hay muchas personas así en nuestras vidas, pueden ser personas cercanas o lejanas, pero siempre hay alguien a quien le cabe como anillo al dedo esta frase: "No se puede dar lo que no se tiene".

No tiene sentido esperar cosas buenas de este tipo de personas, porque si no saben ser felices, ¿cómo podrían dar a otra persona aquello de lo que carecen?

Por eso en la vida hay etapas que debemos ir quemando para evitar caer en la amargura. Los que viven añorando un pasado, los que sienten que todo el mundo les debe algo, que no es justo que otros sean felices porque ellos no lo son ni lo serán, esos son seres insatisfechos con todo, con la vida, con Dios y con todo el mundo.

Es triste, pero lo mejor es alejar personas así de nuestras vidas, Baby, pues de lo contrario, al final terminamos muy mal porque empezamos a ver lo que ellos ven: todo en blanco y negro. - Hay que alejarse-

La vida es alegría, es acción de bendecir, es dar a manos llenas los talentos que poseemos. Dar bendiciones es un acto que nos hará una mejor persona, única, irrepetible, porque podremos decir "yo sí puedo dar lo que tengo, que no es poco: Me sobran bendiciones, me sobra felicidad, con lo cual la puedo dar y compartir con los demás. Soy alguien que lucha aun contra la corriente pero derramo bendiciones y felicidad a mi paso".

Quienes renuncian a las maravillas de la vida y saborear la felicidad de dar bendiciones a otros se pierden en el camino de la tristeza...

Por eso tú siempre sonríe, vive la vida y cuando veas que quienes te rodean te dan muestras de bendiciones y afecto, tu corazón se llenará de gozo. Así, pues, si
eres feliz, puedes darlo todo. Y en este sentido debes de tener programado el chip.






 

CONSEJO NÚMERO 94



En la vida, Baby, la inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica. Con lo cual nuestro “chip” lo tenemos que programar para ser gentes de acción.





 

CONSEJO NÚMERO 93



La vida, Baby, es entera, completa y perfecta, no le falta nada y siempre ha sido así. Somos nosotros los que hemos elegido experimentarla de varias formas. Lo hacemos en un nivel particular de conciencia llamado Bien y Mal, lo que quiere decir todas las posibilidades buenas y malas. Lo experimentamos, y ya está terminado el experimento, y eso hay que tenerlo presente a la hora de programar el “chip”.





 

domingo, 19 de enero de 2014

CONSEJO NÚMERO 92


La vida, Baby, no es un pasillo recto y fácil por el que paseamos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasajes en el que intentamos buscar nuestro camino, perdidos y confundidos, una y otra vez atrapados en un callejón sin salida. Pero si igualmente seguimos adelante, con un poco de suerte, siempre existe la posibilidad de que se nos abra alguna puerta que aunque tal vez no sea la que queríamos, al final incluso puede ser buena para nosotros. Y con esta idea tenemos que procurar llevar programado el “chip”….